Concho, el simpático sapito y alma del más reciente álbum de Bad Bunny, “DeBí TiRAR MáS FoTos”, se ganó el corazón de muchos a pesar de su corta aparición. Lo cierto es que mucho de su impacto tiene un trasfondo que nos toca a nosotros, los jóvenes boricuas, representando la esencia de lo que es la identidad de una generación marcada por la crisis y la prisa por echar pa’lante.
No es casualidad que, al momento de su debut, muchos lo confundieran con el coquí. Después de todo, hemos estado acostumbrados a identificar el coquí como el anfibio más representativo de Puerto Rico. Esto conecta perfectamente con la percepción que se tiene en los medios sobre lo que es la juventud puertorriqueña. El hábitat que le tocó a la generación Z no es el bosque tropical que nos enseñaron en los libros de historia; es semiárido y lleno de desafíos constantes a causa del colonialismo y la gentrificación. Asimismo, Concho representa una parte que no siempre es vista en medios internacionales: la juventud de la mal llamada “zona isla”, especialmente la juventud criada en el campo. Luego de la entrevista de Benito para “The Cut”, el comentario del enfoque en el centro de la isla cobra más fuerza.
En el cortometraje, el nostálgico personaje interpretado por Jacobo Morales contrasta con el risueño Concho, una dinámica muy similar a la que muchos jóvenes tienen con sus padres o abuelos. Me atrevería a incluir que contrasta con la relación entre nuestra desesperanza y una parte oculta en nosotros que es reprimida, ya sea por la ocupada cotidianidad, las redes sociales o las decisiones dentro y fuera de nuestro país que moldean nuestra realidad. La esperanza de un Puerto Rico lleno de puertorriqueños, ese sentir patriótico de defender no solo nuestra bandera, sino las memorias y todo lo que hemos construido en este 100×35.
Esto se puede apreciar con mayor claridad en los visuales del disco en Spotify, donde Concho lleva una rutina simple, tranquila y centrada en disfrutar los pequeños momentos; momentos que pueden recordar a una época donde éramos más felices. Lo podemos ver haciendo yoga, tomando café y hasta limpiando su habitación con audífonos y la música a todo volumen. ¿Cuántos de nosotros no hacemos esto un fin de semana cualquiera?
Antes era vergonzoso ser muy patriótico o muy jíbaro, pero gracias a DtMF y el personaje de Concho esto va cambiando poco a poco, haciéndose tendencia las pavas, la bandera azul claro y los ritmos de Puerto Rico. Esa esperanza volvió a cobrar vida en medio de las noticias desalentadoras del país. Benito, a través de Concho, dejó una reflexión importante para nuestra generación y las que vienen después: abrazar nuestra esencia sin miedo, mirar hacia el futuro sin pisotear el pasado. No obstante, este despertar no debería quedarse solo en la tendencia, y sé que no lo hará.
Independientemente de diferencias ideológicas, la generación Z desea echar pa’lante y no dejar el corazón en su isla en busca de oportunidades en otro lado. Esta generación no quiere que le quiten su educación, su universidad, sus playas, su cultura ni sus ganas de luchar. Estudiar, hacer arte, quedarse aquí y buscar ser feliz en medio del caos es su protesta. Porque seguimos y seguiremos aquí.